
A raíz de un email que me envía el coleguilla
rusti, he decidido publicar este post, en el que quiero explicar mi visión de la crisis mundial y su porqué.
Y lo he titulado
falsa porque eso es lo que es: falsa. No se han agotado las cosechas de arroz, ni de maíz. Ni el petróleo. Ni el dinero que imprimen las casas de la moneda estatales. De eso nada. Dicho en pocas palabras, lo que pasa es que los que ganan más dinero del que tú y yo veremos nunca, no quieren dejar de seguir teniendo los mismos (o más) beneficios. Y sus beneficios salen de lo que tú y yo dejamos de ingresar, de los créditos que no nos conceden o de la subida de las hipotecas.
No me creo que las cosechas se hayan perdido en tres meses, por mucho cambio climático que haya. No cuela.
Lo que ocurre, en mi opinión, es algo largo de explicar, pero vamos a intentarlo:
Las decisiones de la economía mundial no la toman los gobiernos sino la Reserva Federal de EE.UU. y los grupos que controlan los bancos centrales de Europa, Asia y América Latina, y que extraen su principal tasa de rentabilidad capitalista de la especulación financiera y de la economía dolarizada a escala global.
En la era del "capitalismo sin fronteras", el imperialismo ya no es el imperialismo de los monopolios estatales, sino grupos súper-concentrados de bancos y trasnacionales que controlan países, economías y gobiernos despojándolos de su soberanía y convirtiéndoles en gerencias de enclave de sus operaciones comerciales a escala global.
Los bancos y grupos financieros así como las transnacionales que operan en Europa y EE.UU., son las mismas que operan en Asia, África y América Latina, y han convertido al mundo en un sistema de economía cuya gerencia central funciona en Nueva York.
Protegidas por el paraguas nuclear-militar del Estado imperial norteamericano (su gendarme mundial) las trasnacionales capitalistas extraen (roban) las riquezas y recursos naturales de los países dependientes, que luego transfieren y reciclan en forma de capital especulativo en el sistema financiero internacional con central operativa en Wall Street y la Reserva Federal de EE.UU. que controla el dólar.
En resumen, su pertenencia "territorial" al Estado norteamericano (donde generalmente se encuentran sus casas matrices) les permite, protegidas por el poder militar del Imperio, operar con total impunidad.
Este es el punto central que explica porqué esas trasnacionales (con activos e ingresos que superan al de decenas de estados dependientes juntos) protegidas por la bandera y las embajadas estadounidenses, amparadas en el poderío de la maquinaria militar-nuclear de EEUU, cosechan el grueso de sus ganancias fuera de los EE.UU. y las transfieren impunemente a los países centrales.
Eso bancos y corporaciones transfieren sus ganancias y activos (cosechados en el mundo dependiente) y los convierten en bonos y acciones de la catedral mundial del capital parásito y especulativo: Wall Street, la "casa matriz" del sistema financiero sionista internacional.
En resumen, los que toman las decisiones y manejan la economía mundial capitalista "dolarizada" (tanto en EEUU y los países centrales como en Asia, África o América Latina) son los grandes grupos financieros y las corporaciones trasnacionales "sin fronteras" que tienen como baluarte principal de sus operaciones a la Reserva Federal de EEUU y a Wall Street, y controlan los resortes decisivos del FMI, el Banco Mundial, los bancos centrales de los cinco continentes, Silicon Valley, y el Complejo Militar Industrial norteamericano.
Este era (y sigue siendo) el escenario mundial globalizado. A lo que iba:
Esta crisis capitalista a escala global detonada por el cóctel recesión-petróleo-conflictos geopolíticos y militares (léase guerra de Irak), está "controlada" por el sistema y sirve para que el sistema capitalista (que utiliza alternativamente las "crisis" y las "burbujas" para concentrar riqueza y crear nuevos ciclos de ganancia) se recicle en otro proceso de acumulación y expansión donde el pez grande se coma al chico. Tienen el control, tanto en lo económico como en lo geopolítico, militar y social, y se autorregulan entre ellos.
Hasta que estalle el conflicto final Rusia o Islam contra Occidente, y se vaya todo a la porra, nos queda aguantar los caprichos de los que siempre han estado al mando del cotarro, porque para que ellos vivan bien, a muchos nos toca vérnoslas putas para llegar a fin de mes. Es de cajón: Hay una cantidad limitada de dólares circulando. Si los ricos quieren más, han de quitárselo a los pobres.
Cuándo éstos ven que la guerra de Irak, que les iba a dar unos cuantos billones de beneficios, no acaba de terminar, y como la nueva bañera de mármol y acabados en platino cuesta un poquito, pues hala, se acabó. No más créditos sencillos (blandos), no tantas hipotecas. No les demos tanto dinero a los currantes, que lo necesitamos nosotros para nuestro baño fashion. No olvidéis que la crisis surge de los mercados financieros. Del Monopoly al que juegan los ricos con el dinero que no tenemos nosotros.
No os creáis que la culpa es de la morosidad. ¿Qué pasa? ¿De repente han aparecido morosos como setas? ¿Y antes dónde estaban? Ni siquiera es culpa (dicen algunos) de la inmigración y sus deudas impagadas. En primer lugar, los bancos y sus seguros tienen dinero de sobra para cubrir esas moras. Y en segundo lugar, no me creo que los que menos consumen sean los más morosos. No trago.
La crisis alimentaria se produce porque los de arriba hacen pudrir las cosechas para que su precio aumente. Les da igual que mueran millones de hambre. Nada de echarle la culpa al cambio climático, cuando los silos están llenos de maíz putrefacto.
Es que el petróleo está caro. ¿Y quién sube el precio? ¿Dónde residen y operan las grandes compañías petroleras? Donde siempre. Y los barriles de petróleo que EE.UU. tiene en la recámara siguen conservados a buen recaudo. Ni lo dudes.
No, es que los biocombustibles... Blablabla. Subida artificial, como el petróleo.
Como el dinero está retenido por los bancos y los países intentan inyectar más dinero, la inflación sube. O sea, hay más dinero circulando (más billetes) pero valen menos. Son las falsas limosnas de los poderosos, para hacernos creer que están haciendo algo por nosotros.
En resumen, como decía arriba, los ricos quieren seguir ingresando al mismo ritmo de siempre y poco les importa lo que nos pase a ti y a mí. Si se tienen que inventar una crisis, se la inventan.