Viaje a Vietnam (II): Ho Chi Minh City y el delta del Mekong
Algo que se me quedó en el tintero en la primera parte de este viaje, fue que, al aterrizar en el aeropuerto, y antes de pisar suelo vietnamita, (oficialmente hablando) teníamos que comprar el visado y rellenar la burocracia sobre síntomas de enfermedades y objeto del viaje, procedencia, etc. Allí mismo, en el aeropuerto hay una oficina de visados en la que por 25 dólares te lo sacas. Necesitas una foto. ¿No llevas una foto?. No pasa nada. Un amable militar vietnamita te sacará una foto con su cámara compacta por 3 dólares. No tienes más que aguantar la risa apoyado en una pared blanca del mismo aeropuerto, mientras el funcionario te saca la foto. Surrealista y apañao a partes iguales. Ojalá todos los militares fueran tan simpáticos como los vietnamitas.
Sobre el formulario de síntomas de enfermedades que rellenas, hay otro funcionario que discretamente llena una bolsa enorme con las copias de los mismos, con destino a la Biblioteca Analógica de Superfluos Utensilios Reducibles Aparte.
Yendo al tema, lo primero que a mí me sorprendió al llegar a Ho Chi Minh City (antes Saigón), aparte del calor húmedo y sofocante (bueno, y del welcome potorring), es la increíble cantidad de motos. La gente vive en moto. Hasta trasladan neveras. He llegado a ver hasta a cuatro personas montadas en moto, aunque me han asegurado que van hasta cinco.
Las motos no son nada del otro jueves, quiero decir, son las típicas motocicletas de toda la vida, en plan repartidor de pizza, no son Harley Davidson ni motos-helicóptero, de ahí lo sorprendente del tema. Y es que, me aseguraba Caye cuando le inquirí sobre esto, las motos son de origen chino o coreano y son muy baratas, al contrario que los coches que soportan un impuesto que les hace costar el doble de su precio. Así que todos en moto.
Lo segundo que me sorprendió de la capital de Vietnam fueron las mascarillas que todo el mundo lleva. Y es que las campañas de información del gobierno son acatadas por todos los vietnamitas sin rechistar. Esto no implica nada malo en principio… Ojalá todo el mundo se pusiera el cinturón o llevara casco en la moto.
Bueno, pues allí el gobierno recomienda llevar mascarillas para protegerse de la contaminación y de los contagios, y hala, todos con mascarilla. Por cierto, hablando de contagios, de malaria en Vietnam, nada de nada. Que lo sepáis.
Y lo tercero y último que me sorprendió el primer día fueron los cables. Las fotos lo dicen todo. Yo es que creo que simplemente cuando uno no funciona, cogen y ponen otro y tira millas, pelotillas.
Y así, después de dejar maletas, cambiar euros por dongs (aproximadamente 1 euro = 25.000 dongs) y pegarnos una ducha, nos fuimos a cenar a un restaurante de tres plantas con terraza en la planta superior. Cenamos de barbacoa, en unas mesas en las que la barbacoa está incorporada, es decir, tienen una bombona de gas que se enciende y en una plancha en la parte superior tú mismo te cocinas la comida.
La comida vietnamita es deliciosa, excepto (para nosotros) un condimento o hierba o algo que denominamos “mentaculo”. Como su propio nombre indica, este alimento tiene sabor a menta en su origen, que se torna en un sabor particularmente asqueroso cuando entra en contacto con las pailas gustativas. Es una mala jugada y te lo puedes encontrar en muchos platos. Cuidadín!
En este bar cenamos platos riquísimos, como arroz con semillas de loto cocinado en hojas de la misma planta, calamar a la plancha, gambones (vivos!), trozos de carne de ternera que envuelven queso y cebolla, y morning glory, una planta acuática riquísima, frita con sal y ajo, y que pedimos de ahí en adelante en todo restaurante en el que aterrizábamos.
En el mismo complejo hostelero, en la planta de calle hay una heladería-cafetería, en la que pudimos comprobar cómo la herencia francesa de vietnam ha dejado su huella en la gastronomía, helados exquisitos y otra cosa de la que nos hicimos adictos al instante (y van…). Se llama, o mejor dicho, se pronuncia, café sudá, y consiste en un café (al estilo vietnamita… Pero esto es otra historia) bombón, o café con leche condensada y hielo. Sencillo, estimulante, quita la sed y está que te mueres del gusto.
Una vez cenados, no permitimos que nuestra primera noche acabara ahí, y nos fuimos a un bar que está abierto 24 horas, en donde encontramos un montón de risas condicionadas por las cervezas baratísimas y la decoración navideña del local. Si algo queda bonito, ¿por qué lo vas a quitar aunque hayan pasado las navidades?. Viva la filosofía de vida vietnamita.
Al día siguiente, después de un sueño reparador en camas super duras que te dejan la espalda perfecta, probé otra delicia vietnamita: los masajes con los pies. Hay que probarlo, no se puede describir con palabras. Trato exquisito, servicio excelente y por supuesto, buena propina para la esforzada operaria muscular. Os recomiendo Lady Saigon. No os arrepentiréis.
Al día siguiente, nos íbamos al delta del Mekong, en una excursión en la que nosotros éramos los únicos occidentales. La mala suerte es que nos tocó un guía demasiado brasas…
El Mekong es impresionante, a la par que su calor. Apuf… Sólo sudé más en Hanoi. La excursión nos llevó de comida en comida (con mentaculo en alguna) todo el día de fábrica de cerámica, a fábrica de postres de coco y miel, y hasta una actuación de fin de fiesta con música tradicional vietnamita que no puedo juzgar, porque sencillamente no la entiendo. Soy así de ignorante, qué se le va a hacer… No la pillo.
Es curioso que nada más terminar la actuación, comenzase a llover al estilo tropical, o sea, a lo bestia. Nos llevaron en barca por los manglares, en burro taxi y en barca de nuevo de vuelta a tierra (empapados) y de ahí en autobús de vuelta a Ho Chi Minh…
Términos de búsqueda entrantes:
- ho chi minh comprar (1)
- lugares de masajes ho-chi-min cyty (1)
- marcarillas vietnam (1)
- masajes en ho chi minh (1)
- masajes hochi minh (1)













A estos de la actuacion estelar tambien los vi yo cuando fui hace ya 6 años…mismo todo.
Que crack¡¡¡¡
¿También te llevaron en burro-mato? Madre mía, qué cosa más humillante… Como sacos de patatas XDDD