Viaje a Vietnam (I): British Airways rulez y welcome potorring

Weno, ya iba siendo hora de que actualizara y de que os empezara a contar mis (nuestras) andanzas por Vietnam. Como es lógico, iré comentando el viaje poquito a poco y cronológicamente, valga la rebuznancia.

British Airways rulez!

Iniciamos nuestro viaje en la T4 de Barajas, dirección London Heathrow, donde nos encontraríamos con el Niño, o el clon de Bud Spencer, depende del día.

Como nuestro viaje fue comprado en dos billetes distintos (uno de Madrid a Londres y vuelta, y otro de Londres a Ho Chi Minh City y vuelta), en Londres tuvimos que salir y volver a entrar.

El control de entrada del aeropuerto es una mezcla entre la paranoia y el surrealismo, mezclado con mala flema británica: Puede que te toque descalzarte y quitarte el cinturón, o puede que no, o puede que, aún llevando chanclas te pidan que te las quites… Además, en el control de inmigración había una tipa amargada con las gafas en la punta de la nariz y arrugas de mala leche en la cara, a la que le oímos comentar a su compañero algo como “Spanish people smells a little, don’t you think?”. En fin. Ya le llegará pagar su mala baba.

Todo el mal rollo se nos quitó de encima en cuanto subimos al avión de la British que nos llevaría a Hong Kong. Y es que es muy sencillo. ¿Cómo haces para que todo un avión esté tranquilito durante el viaje?: Emborrachas al pasaje. Creo que la foto lo dice todo. British Airways rulez. Además, tenías una pantallita delante en la que podías seleccionar pelis actuales o clásicas, documentales, noticias, música con listas de reproducción personalizada… En fin, de todo. Hasta la comida no estaba mal.

Y así, llegamos a Hong Kong, en donde lo primero que sorprende es ver a mucha gente con mascarillas. Y es que la psicosis o la prevención de contagios está allí muy arraigada. Has de rellenar un formulario por si has tenido síntomas y te hacen pasar por una cámara térmica…

En el aeropuerto estuvimos muy poco tiempo y enseguida embarcamos en nuestro avión para Ho Chi Minh City (la antigua Saigón), en donde nos esperaba nuestra superanfitriona Caye.

Y allí lo primero que sorprende es la bofetada de calor húmedo… Aún no sabía que iba a ser peor. Pero lo que más me sorprendió fue el “welcome potorring”.

Estábamos fumando un piti antes de coger un taxi desde el aeropuerto, y cerca nuestro estaba sentada una chica vietnamita con un vestido negro hablando por el móvil, que en un momento dado descruzó las piernas y dejó ver bien claro que no llevaba ropa interior. Ella tan normal y fresca, mantuvo esa postura lo suficiente como para que yo, señalando al potorro de bienvenida, preguntara a Caye “- Oye, ¿esto es normal?”, a lo que ella contestó ojiplática “- ¡Madre manto!… No, no, ¡qué va!… Debe de estar esperando a su occidental…”.

Y con esta genital bienvenida a Vietnam nos dirigimos entre risas a Ho Chi Minh City…