Atlantida[size=8pt]¡Hala! ¿Y qué más?, pensaréis. ¿Qué tiene que ver todo esto? Pues tiene que ver, y aunque no sea una noticia de última hora, es algo que me he encontrado googleando por ahí este fin de semana y que quería compartir con vosotros.[/size]

Resulta que, en 1992, mientras estudiaba una antigua momia egipcia en el Museo Egipcio de Munich, la toxicóloga y médico legista Svetla Balabanova realizó un hallazgo sorprendente:[b] la momia de la reina Henoubtaoui[/b] (perteneciente a la XXI Dinastía, 1085-950 ac) [b]registraba trazas de nicotina y cocaína[/b] en los exámenes que se le realizaron. El asombro no era debido por las implicaciones acerca de las costumbres y vicios del antiguo Egipto, sino que por el hecho de [u]ambas plantas no se conocieron en el Viejo Mundo[/u] sino que…. [u]hasta después del descubrimiento de América, 2500 años después[/u] . Se trata de especies exclusivas del Nuevo continente.

Por lo tanto, [b]su presencia dentro de una momia egipcia resultaba imposible de acuerdo a la historia conocida[/b]. Convencida de que este hallazgo sólo podía corresponder a un error de procesamiento de las muestras, repitió el examen en 2 ocasiones más, variando el laboratorio para descartar una contaminación externa, obteniendo exactamente las mismas conclusiones.

Al dar a conocer sus hallazgos, se le acusó de falsear los datos acerca de un hecho imposible. Decidió recurrir entonces a métodos de amplio uso forense actual, estudiando ahora muestras de cabellos de la momia para asegurarse que ambas sustancias habían sido utilizadas en vida de la sacerdotisa, y no correspondían a una contaminación posterior de la momia ¿y qué creen que ocurrió? Nuevamente, los porfiados hechos confirmaron la presencia de trazas de ambas sustancias en el pelo de la momia.

Rosalie David, Conservadora del Museo Egipcio de Manchester, considerando también imposible la existencia de un primitivo comercio transatlántico entre América y Egipcio, planteó como explicación que la momia no fuera auténtica, hecho habitual en la Edad Media, periodo en el cual existía en Europa una alta demanda por el "polvo de momia" con fines medicinales (?), lo que llevaba a inescrupulosos comerciantes egipcios a crear burdas momias a partir de recientes condenados a muerte, las que eran vendidas como milenarias momias egipcias. Al examinar la momia de Henoubtaoui, se convenció de que la técnica de preparación era auténtica, y mayor aun sería su asombro al practicar examen toxicológico a sus propias y autentificadas momias de Manchester y encontrar trazas de nicotina y cocaína en dos de ellas. [b]Incluso la famosa momia de Ramsés II[/b], estudiada en París, también [b]revelaba cristales de nicotina dentro de las plantas usadas para la momificación[/b].

De modo que ya no cabía duda: los egipcios tenían, al menos desde 1200 ac, acceso a plantas que son originarias de América. ¿cómo? Es una duda que nadie se atreve a responder.

[u]Es sabido que los egipcios consumían drogas tales como mandrágora, opio y hashis[/u], principalmente por motivos medicinales. En teoría, podría haber existido en el Antiguo Egipto alguna planta, pariente próxima del tabaco, que provocara los mismos efectos y que hubiera desaparecido por un consumo excesivo. Sin embargo, era común que los egipcios representaran en su iconografía plantas de uso común, como trigo, uvas, loto, etc, pero no hay ninguna representación de alguna que recuerde al tabaco.

¿Hay alguna evidencia, frente a estas realidades, de contactos desconocidos entre Egipto antiguo y América?

Escribe Paul Gallez en La Cola del Dragón que la hipótesis que se refiere a los viajes egipcios más antiguos hacia tierras muy lejanas que no han sido identificadas con seguridad es la de las expediciones a la Tierra de Punt . El primer viaje hacia esta región del cual se tiene referencia, es el que organizó el faraón Sahure, de la V dinastía (ca. 2550 a.J.C.). Sus barcos trajeron de Punt y de las numerosas otras tierras e islas donde hicieron escala incienso, mirra, oro, plata, maderas preciosas y esclavos. No todos estos productos venían de la Tierra de Punt y, por consiguiente, no tenemos que buscar en un país donde se produzca la totalidad de estas riquezas.

El faraón Asa (Isesi) siguió el ejemplo de Sahure, hacia 2400 a.J.C., y envió también sus flotas hacia la Tierra de Punt. Una princesa de la VI dinastía se llevaba a su tumba, para el viaje al País de los Muertos, color de labios con base de antimonio, un metal totalmente desconocido en Egipto y en sus países vecinos. De la misma época es la piedra tumbal de Knemhotep, piloto de Elefantina, que había hecho once viajes a la Tierra de Punt .

Bajo la IX dinastía, el faraón Seanjkare organizó nuevas expediciones hacia la misma tierra misteriosa, también con éxito. Los viajes más conocidos, y quizás los más fructíferos, son los que organizó la reina Hachepsut (llamada también Hatsheput, 1501-1482 a.J.C.) cuyas relaciones están grabadas en el templo de Deir-el-Bahari que ella mandó edificar en Tebas en honor de Amon-Ra.

La expedición principal de Hachepsut se componía de por lo menos cinco grandes navíos de treinta remeros cada uno. Salieron en 1483 a.J.C. de un punto del Mar Rojo y tardaron tres años en regresar.

Una de las inscripciones del templo de Deir el-Bahari dice: [i]“Los habitantes de Punt preguntaron: ¿cómo habéis llegado a este país desconocido de los hombres? ¿Habéis venido volando por los senderos del cielo, o habéis navegado por el Gran Océano del País de los Dioses?”[/i].

La expresión Gran Océano designa hasta hoy el Océano Pacífico. El País de los Dioses, en todas las mitologías, el Occidente, que sitúa el Pacífico al oeste de Punt y coloca por tanto Punt en América.

Según la relación de Ramses IV en el Papirus Harris de la British Library, el faraón Ramses III mandó al Punt una expedición de 10.000 hombres en el año 1180 a.J.C. La última expedición conocida, de mediados del siglo II a.J.C., se preparó con ayuda de comerciantes y banqueros de Massilia, la actual Marsella.

Las naves egipcias dedicadas a la navegación de altura tenían una eslora de unos treinta metros y un porte de hasta ochenta y cinco toneladas. Su fondo plano les permitía con, viento favorable, navegar a gran velocidad. Cuando reinaba la calma, los remeros entraban en acción y permitían seguir el viaje sin esperar el cambio de viento.

Los egiptólogos no están de acuerdo sobre la localización de la Tierra de Punt. Unos propone Eritrea, otros Somalia o Zimbawe o el Hadramaut o la India. Pero cualquiera de estos lugares está demasiado cerca del mar Rojo para justificar la duración del viaje: tres años en todos los casos relatados por los documentos egipcios.

Esto está ya documentado en los Canales de Televisión TVF y CHANNEL FOUR de Londres, que televisaron en 1997, un programa científico donde se analizó el tema. Los primeros análisis de la Dra. Balabanova, que según sus propias palabras "…la dejaron paralizada"; mostró trazas de nicotina y cocaína en cantidades comparables a las encontradas en personas con problemas de drogadicción, en pleno siglo 20. Este primer análisis, generó una serie de protestas.

El Dr. John Henry del Guy Hospital de Londres dijo: "Lo primero que uno piensa es que esto es una locura. Debe haber algún error. Tal vez, algún tipo de contaminación o tal vez algún fraude. Uno no puede pensar encontrar cocaína en una momia egipcia". Se refería a la posibilidad de que la momia hubiese sido cambiada como ya había sucedido antes, puesto que muchos seudo-arqueólogos, vendían cuerpos momificados, aduciendo haberlos encontrado en excavaciones arqueológicas. En cuanto a esto, el Dr. Afred Grimm del Egyptian Museum de Munich, Alemania; refutó: "Nuestra investigación, muestra claramente que las momias que se encuentran en nuestro museo, son reales. No son falsas; ellas pertenecen al antiguo Egipto."

Muchos de los detractores de la Dra Balabanova como su colega, la Dra. Rosalie David del Manchester Museum, tuvieron que retractarse de sus comentarios. Esta última, diría: "Hemos recibido los resultados de los exámenes realizados en muestras de la piel y pelo, y en ambos se encuentra evidencia de nicotina. Estoy realmente sorprendida con esto".

La posible transcontinental relación mercantil o de cualquier otra índole en tiempos antes de Colón, no parecen absurdos para otros historiadores. Por ejemplo, llama la atención la casi similitud entre los nombres WARI (Cultura Inca) y UASRI (Cultura egipcia). UASRI fue uno de los nombres con los que se conoció a OSIRIS (deidad egipcia), quien también fue llamado UNTI. Este último nombre, tiene a su vez parecido al de INTI, con el que los Incas denominaban al Sol. ATI fue otro de los nombres con los que se conoció a OSIRIS y nuevamente, encontramos similitud con el nombre del volcán MISTI en Arequipa. En ambas lenguas, (Inca y Egipcia); la traducción de estos últimos nombres era: príncipe, violento, enojado.

[size=8pt]Bien, pues una vez probado, al menos casi con toda certeza, que los egipcios comerciaban con los incas atravesando el océano índico y el pacífico… ¿Dónde queda el tema de la Atlántida? ¿Qué tiene que ver con todo esto? Seguid leyendo…[/size]

La Atlántida fue mencionada por primera vez por el filósofo griego Platón. Habría sido una antigua civilización establecida en una isla que, según el filósofo, fue destruida por una catástrofe natural (probablemente un terremoto) más o menos 9.000 años antes de su época, es decir, hace más de 11.400 años. Platón se refiere a la Atlántida en dos de sus obras: Timaeus y Critias. En ellas habla de la grandeza de la civilización Atlante y describe sus características geográficas y recursos físicos con gran detalle, dando información sobre el tamaño y ubicación de la isla/continente de la Atlántida. Teniendo en cuenta que muchos hallazgos arqueológicos importantes se hicieron siguiendo los rastros de antiguas leyendas, mucha gente ha buscado interminablemente la ubicación del desaparecido y misterioso continente, aunque existe la posibilidad de que la descripción de la Atlántida haya sido un trabajo de ficción, creado por Platón para permitirle la descripción de un gobierno ideal.

Luego de Platón, las menciones a la Atlántida se esfumaron de la literatura por unos 2.200 años, con la excepción del libro de Francis Bacon The New Atlantis. En 1882 se publicó Atlantis: the Antediluvian World, de Ignatius Donnelly, un político de Minnesota, EEUU, que antes había sido escritor. Donnelly tomó en cuenta seriamente la Atlántida de Platón e intentó dejar establecido que todas las civilizaciones antiguas conocidas descienden de su cultura, que por las fechas manejadas se remontaría al Neolítico.

Escritores esotéricos posteriores, como Helena Blavatsy y Edgar Cayce, propusieron que la Atlántida era un lugar donde los espíritus se encarnaban en cuerpos humanos. Cayce agregó que los Atlantes poseían barcos y naves aéreas que se movían impulsados por la energía de un misterioso cristal.

[b]La geología ha demostrado que nunca hubo un continente en medio del Atlántico[/b], así que los entusiastas de la idea la fueron ubicando en una increíble cantidad de sitios, como Sri Lanka, Perú, Escandinavia y hasta el centro de una Tierra hueca. Una teoría reciente se basa en una recreación de la geografía del Mediterráneo en la época que se supone la existencia de la Atlántida. Platón definió que la Atlántida estaba ubicada "más allá de las Columnas de Hércules", que es el nombre que se le daba al Peñón de Gibraltar en aquellas fechas. Once mil años atrás el nivel del mar en esa área estaba unos ciento treinta metros más bajo, lo que expone al aire una cantidad de islas ubicadas en el estrecho. Una de ellas, Spartel, podría haber sido la Atlántida, aunque presenta una cantidad de inconsistencias con el relato de Platón. Otra teoría que se apoya en la geografía de hace 11.000 años sitúa la Atlántida en el archipiélago antártico (es decir que la ubicación del mítico continente seguiría estando, técnicamente, en el Atlántico). La inundación o hundimiento se debería a la culminación de la Edad de Hielo, época en la que se produjo la inmersión de muchas costas. Se especula con cuán frío podría haber sido el clima allí. En esta teoría se supone que Troya, la Creta minoica, posiblemente Santorini —entre los que creen en una Atlántida inventada la teoría más aceptada es la que dice que la idea de la destrucción de este continente estuvo inspirada en las gigantescas erupciones en la isla Santorini, en el Mediterráneo, durante la época minoica— y otras antiguas ciudades portuarias habrían sido colonias de esta civilización.

[u]Se dice que la Atlántida estaba en guerra en el momento de la destrucción, una situación que podría corresponderse con la llamada invasión de "Pueblos del Mar" en Egipto. Platón, luego de que fuera ejecutado su maestro, Sócrates, abandonó por un tiempo Atenas y visitó Egipto, donde puede haber escuchado las antiguas historias. Descubrimientos recientes, como el caso de las "Momias de Cocaína" en Egipto, han reforzado la idea de que existían antiguos lazos entre Sudamérica y Egipto.[/u]

Hace poco tiempo, el geógrafo y cartógrafo inglés James. M. Allen ha lanzado una impactante teoría nueva sobre la ubicación de la Atlántida. Basado en los relatos de Platón sobre esta cultura y continente perdidos, Allen argumenta que [b]Platón estaba hablando del Altiplano central de los Andes, ubicado en Bolivia[/b]. [u]Allen realizó un estudio de los antiguos sistemas de medidas usados en los libros de Platón y afirma que esa región rodeada por montañas y atravesada por un canal que conectaba con el mar, actualmente seco, estaría en realidad en Bolivia. Muchas de las investigaciones de Allen fueron realizadas en la región de Pampa Aullagas y el lago Poopó, en el Departamento de Oruro, a unos 350 km al norte de La Quiaca, la ciudad argentina ubicada más al norte, en la provincia de Jujuy. La teoría se apoya en varias fuentes y resultados de investigaciones respecto a la formación mineralógica de las montañas que rodean al Altiplano, así como también en resultados de la expedición Akakor realizada en el fondo del lago Titicaca en 1999. La cantidad de coincidencias con el texto de Platón es asombrosa.[b] Otra evidencia que cita Allen es la mención que hace Platón de una aleación de oro y cobre llamada orichalcum, que sólo se halla en los Andes[/b].[/u]

[u]Allen afirma que el actual Altiplano boliviano habría estado rodeado de mar en la época de la Atlántida[/u] y para lo cual presenta muchas evidencias de restos paleontológicos y arqueológicos encontrados en los Andes en los últimos años. El libro "La Atlántida: La Solución: Los Andes", de Allen, describe los antecedentes de estas teorías y otras conjeturas que ha revelado su —en caso de confirmarse— formidable descubrimiento. En un vídeo titulado "La Atlántida en los Andes", muy difundido en los canales de televisión en los Estados Unidos, [u]Allen presenta a varios arqueólogos que proponen una antigüedad de alrededor de doce mil años para las ruinas de Tiwanaku, presentes en esa región, lo cual la habilita para ser parte o estar conectada con la Atlántida de Platón. Allen argumenta que Tiwanaku y el pueblo Aymara fueron uno de los diez reinos de la Atlántida[/u]. En este video participan varios arqueólogos bolivianos. Geólogos y otros académicos bolivianos afirman que falta explorar el 97% de Tiwanaku, a causa de la crónica falta de presupuesto y pobreza del Estado boliviano. El vídeo también reúne la participación de comunaros Aymaras del lago Titicaca, que narran pasajes de la historia oral Aymara del Lago Titicaca, que habla de cómo se hundió una ciudad en el Titicaca y de que ésta estaría en fondo del lago.

El egiptólogo John Anthony West participa del vídeo y argumenta que al parecer existía ya un tipo de cultura global en esos tiempos porque en las tumbas de faraones de antiguo Egipto se encontraron residuos de pasta de coca y tabaco, plantas originales de América. Otra cosa que afirma Allen es que[b] el nombre de Atlántida proviene de dos palabras nativas de América, "atl", que significa "agua", y "antis", que significa "cobre"[/b]. La historia relatada por Platón podría haber llegado a oídos de Platón en Egipto, donde estuvo de visita. Esta teoría está en investigación actualmente. El vídeo también explica que los balseros Aymaras del lago Titicaca demostraron en 1948 que es posible cruzar los mares en gigantescas balsas de Totora y que prueban que [u]los viajes de ultramar en la remota antigüedad sí eran posibles[/u] y que Tiwanaku habría estaba rodeado de un puerto.

Jim Allen se entrenó y trabajó como Proyectista de Fotografía Aérea con la Real Fuerza Aérea de Inglaterra. Al abandonar la fuerza aérea Allen decidió vivir en un barco de crucero del que era propietario, con el que navegó hasta que llegó a Cambridge, donde posteriormente trabajó como dibujante cartógrafo para una empresa de servicio público. Se interesó en el tema de la Atlántida como consecuencia de un estudio exhaustivo sobre los orígenes de los antiguos sistemas de medidas y por eso llegó a percatarse de que [b]el Altiplano se corresponde con la región que describió Platón[/b]. El argumento de Allen ha recibido las críticas de varios académicos por considerarla demasiado general, mientras que otros académicos se inclinan a aceptarla por considerarla suficientemente coherente. Varias agencias de noticias, incluyendo CNN, han cubierto la noticia. Allen ha invitado a profundizar las investigaciones en Tiwanaku y en los Andes para confirmar su teoría. La teoría de J. M. Allen finalmente ha entusiasmado a muchos expertos e inspirado la Expedición Kota Mama a Sudamérica, conducida por el explorador británico John Blashford-Snell y respaldada por la Sociedad de Exploración Científica de Inglaterra.

[u]Fuentes:[/u]
http://simpatiadesbordante.blogspot.com/2008/05/una-momia-egipcia-con-restos-de.html
http://www.egiptologia.com/content/view/1037/74/
http://axxon.com.ar/zap/c-zapping0103.htm

[u]Entrevista con Jim Allen:[/u] http://www.bolivia.com/noticias/autonoticias/DetalleNoticia23727.asp

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