El milagro del habla humana: El hueso hioides o la nuez de Adán
[img class="alignleft" width="400]http://images.livescience.com/images/080204-hyoid-bone-02.jpg[/img"]Un pequeño hueso con forma de herradura suspendido en los músculos del cuello cambió la historia del género humano. Se trata del hueso hioides, único hueso del cuerpo que no está conectado a otro, es el responsable del lenguaje hablado, descubierto tan sólo en los Homo sapiens y en los neandertales. Es un derivado del arco branquial en los cuadrúpedos. El hiodes humano sufre una peculiar modificación evolutiva por efecto del crecimiento de la masa cerebral y el giro de la caja craneana.
Otros animales tienen versiones del hueso hioides, pero sólo los humanos lo tenemos ubicado en la posición ideal para que pueda trabajar al unísono con la laringe y la lengua y así permitirnos ser los únicos animales habladores con vida. Si no fuese así todavía estaríamos gruñendo como nuestros primos los chimpancés.
Se cree que el género humano tiene la capacidad de hablar, de forma similar a como lo hacemos hoy en día, desde hace 300 mil años, según aportan datos de huesos hioides fosilizados.
Pero no es sólo ese huesito el responsable del habla, sino que para la misma época otro cambio anatómico nos dio las bases del habla, y eso es cuando la laringe bajó.
En los niños humanos la laringe está ubicada en la cavidad nasal, eso hace que los bebés puedan tomar líquido y respirar al mismo tiempo, como los monos. Pero alrededor del año y medio o dos años, la laringe cae más abajo en la garganta, haciendo que sea más fácil atragantarse pero haciendo posible el habla. Junto a una laringe baja se produce una especialización neuronal en el cerebro izquierdo (área de Broca y de Wernicke) determinada genéticamente que permite que sólo los seres humanos hablen, entendiendo el habla como un intercambio vocal consciente y simbólico.
Ningún otro animal tiene la laringe tan baja para producir sonidos tan complejos como los humanos venimos haciendo desde hace miles de años.
La evidencia más antigua de un hioides tan bajo como el nuestro viene de la mano del Homo heidelbergensis, relacionado tanto con los neandertales como con los Homo sapiens. La posibilidad de un habla compleja como la nuestra estaba dada, ahora si tuvieron un lenguaje como el nuestro no se sabe. Pero el simbolismo, y seguramente un lenguaje complejo recién llegaron hace unos 100 mil años en los neandertales, y más atrás en el tiempo para los Homo sapiens.
En cuanto al simbolismo del lenguaje, en el registro arqueológico las primeras evidencias, que se conozcan, de elementos claramente simbólicos sin ninguna otra funcionalidad, son las conchas de moluscos perforadas, que se conocen desde la primera migración fallida de los humanos modernos c. 100.000 años bp en Skhul, y con fechas algo posteriores en el norte y sur de África; todas están adscritas a los homínidos anatómicamente modernos. Aunque Zilhao & Cía sigan insistiendo en equiparar a Chatelperron con neandertales en exclusivo, sin contaminación ni contacto, esos collares son muchas decenas de miles de años posteriores a los de Skhul.
En cuanto a las pinturas rupestres, las de Apolo II en Namibia parecen ser del 40-60.000 bp, o sea, anteriores al arte rupestre europeo. Pero estas pinturas y cuentas de collar parecen ser sistemáticamente ignoradas al hablar del simbolismo, que parece circunscribirse únicamente a Europa. No es así. Las cuentas y pinturas africanas nos dicen a las claras que los humanos modernos llegaron con esas habilidades a Europa, aunque aquí las desarrollaran notablemente, como el arte rupestre, pero no fue una invención ex novo europea. En tanto que las fechas de los yacimientos chatelperronienses son posteriores a la llegada de los humanos modernos a Europa, parece muy probable que ese tecnocomplejo surgiera por influencia de los recién llegados. Y que comprendieron el significado del simbolismo, pues tenían capacidad para ello, aunque no lo hubiesen desarrollado.
El simbolismo puede definirse burdamente como hacer que una cosa signifique otra cosa o, como dice Gamble, la transmisión de información in absentia, una manera de comunicarse sin que los dos sujetos estén presentes; las ventajas, reflexionando sólo un poco, son evidentes, y compensan el riesgo de atragantamiento.
Decía que los neandertales estaban capacitados para comprender el simbolismo, porque parece que es común a todos los homínidos, como lo demostró un experimento con babuinos: a un grupo se le enseñó que si introducía una ficha en una ranura, le salía un plátano. Un macho joven, ávido de mantener relaciones con hembras babuinas, negoció con una babuina y le ofreció la ficha a cambio del acto sexual. No el plátano, sino la ficha, que los dos babuinos entendían que equivalía al plátano. Obviamente, los babuinos tenían capacidad para comprender el simbolismo, pero que no la desarrollaron, también es evidente.
Los humanos anatómicamente modernos sí hicieron del simbolismo y de los signos algo definitorio de la especie que, quizá, por el mecanismo de la co-evolución le otorgó una ventaja respecto a los otros homínidos como los neandertales. Éstos también tendrían la capacidad simbólica, pero no la habrían desarrollado tanto como los humanos modernos: y por eso supieron entender, y copiar con los collares chatelperronienses, los colgantes que portaban los auriñacenses. Pero después de llegar éstos, no antes.
http://neanderthalis.blogspot.com/2008/02/cmo-el-hueso-hioides-cambi-nuestra.html
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